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Los resonadores en el canto

resonadores faciales

Si practicas el canto, quizás hayas escuchado en algún momento la expresión “máscara facial”, la cual se refiere a los resonadores faciales considerados en el canto como los más importantes en la resonancia vocal. Con esto ya queda resuelto que la voz no resuena solo en la garganta como muchos pensarán. La máscara facial la componen el paladar óseo, cavum, la región fonadora, los senos frontales, seno esfenoide y las cavidades óseas diseminadas por detrás de la cara, entre la mandíbula superior y la frente.

Los resonadores vocales cumplen la función de amplificar la voz y son espacios o cavidades de nuestro cuerpo, ubicados en la cavidad nasal, la cavidad oral y la faringe. De hecho, la boca es el único resonador capaz de alterar su forma y es indispensable en el paso del grave al agudo.

Los resonadores actúan de esta manera ya que el sonido que se produce en las cuerdas vocales carecería de fuerza si no fueran amplificados. Cantar es en sí mismo el equilibrio entre el cierre de las cuerdas vocales y el flujo de aire que atraviesa por el aparato fonador.

Ejercicios para activar los resonadores:

Antes de comenzar es importante realizar ejercicios y masajes de calentamiento faciales para preparar los músculos de nuestra cara antes de cantar. Podemos realizar círculos con ambas manos en nuestro rostro en ambas direcciones, así como hacer muecas con la boca, imitar un bostezo, rotar la lengua dentro de la boca y sacarla.

Inspirar profundamente y despacio imaginando que el aire que respiramos lo llevamos al diafragma (debajo de los pulmones). Esto lo logramos expandiendo el abdomen, notando cómo el aire que ingresa no llena los pulmones (el pecho no se levanta) sino que se expande el estómago, la pelvis y costillas. Esto lo aprendemos con tiempo con el fin de regular el aire que inspiramos y expiramos.

Para activar los resonadores utilizamos las vocales y consonantes. Para empezar a usar los resonadores identifiquémoslos primero: intentaremos pronunciar con la boca cerrada cada una de las vocales enviando el aire y el sonido hacia el paladar, procurando sentir las vibraciones que se producen en este resonador. Para ayudarnos a identificarlos podemos tocar algunas partes de nuestro rostro y pecho en donde sintamos la vibración.

Preparo una “M” con la boca cerrada y la hago resonar en mi boca mientras voy exhalando el aire. Realizo este mismo ejercicio con variaciones, por ejemplo, la mitad del aire dejamos la “M” en la boca y la otra mitad con la boca abierta.

La sensación de la “M” vibrando en nuestra boca puede generar cosquillas en los labios, en la nariz o en los dientes superiores, lo cual nos muestra la zona de resonancia. Una vez detectemos nuestra zona, intentamos hacer el mismo ejercicio combinado con vocales: MEM, MUM, MAM, haciendo énfasis en la última M.

La “N” es la consonante nasal por excelencia. Podemos sentir los resonadores nasales repitiendo esta consonante. Repetir el ejercicio, esta vez con la consonante “L”. Podemos estudiarlo manteniendo la punta de la lengua hacia arriba y adelante apoyada en los dientes superiores y relajo el resto de la lengua para activar esta zona nasal.

También podemos activar los resonadores haciendo ejercicios con todas las vocales.

Es importante, y como recomendación general, que para encontrar las zonas de los resonadores toquemos las partes de nuestra cabeza que sentimos que vibran en cada ejercicio con las manos y evitemos forzar los músculos de la garganta al emitir el sonido, ya que puede producir fatiga y lastimar las cuerdas vocales, fruto de una inadecuada técnica vocal. Adicionalmente, el aire que exhalamos tiene que ir acompañando el sonido que emito, no empujarlo con fuerza. Evitemos también carraspear la voz y gritar porque desgastan las cuerdas vocales.

Recordemos que a lo largo de la educación musical comenzamos con adquirir buenas prácticas de respiración para trabajar en los resonadores con el fin de desarrollar al máximo el timbre, impostación y colocación de la voz. Con estas prácticas claras, trabajamos la articulación de los sonidos y palabras y luego hacemos énfasis en otras técnicas de expresión así como los estilos.